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Saturday, September 24, 2005

Cuando una hembra no fija lo que queremos

Cuando una hembra no fija lo que queremos - Por Richard Beauchamp

No hay nada más frustrante para un criador que tener una hembra de las llamadas “una en un millón”, criada o adquirida, que no transmita sus características tan preciadas. Lamentablemente, cachorros de calidad insuficiente o un vientre vacío después de un servicio son circunstancias a las cuales todos los criadores nos enfrentamos alguna vez. Hay muchas razones por las cuales ocurren estas situaciones. Algunas veces, el resultado deseado está más allá de lo que el criador puede obtener. Otras veces, los problemas pueden ser solucionados con una correcta planificación y estudios previos.
Aquí viene el primer consejo: Nunca, por ningún motivo, permita que su programa de crianza caiga en un embudo utilizando un único ejemplar. Esto se aplica tanto en el caso de machos como de hembras; sin embargo, en el caso de los pequeños criadores -aquellos que han concentrado todo su esfuerzo en mantener y desarrollar la línea sanguínea de una hembra- perder aquel “único sobreviviente” significa el fin del camino, y debe empezar todo de nuevo desde el principio.
En un programa de crianza limitado, quedarse con una hermana o una hembra de parentesco cercano como “reserva” es crítico. Aun si su reserva no supera en calidad al ejemplar que usted seleccionó en primer término, es preferible tener un ejemplar de la misma línea sanguínea para continuar y evitar terminar con años de trabajo.
Siempre he visto a criadores castrar a aquella hembra que les daba lechigadas de buena calidad para “darle lugar a la siguiente generación”. Esa generación puede fácilmente ser un fracaso o puede no vivir lo suficiente como para cumplir con su destino.
Trabajar “en red” es una buena manera de evitar lo que llamo “construir el mundo del criador”, donde todo lo que venía dando un buen resultado, pronto llega a su fin. Si usted trabaja en equipo con uno o más criadores que mantienen la misma línea sanguínea, cada uno puede quedarse con ejemplares en la medida en que el tiempo, el espacio, y las finanzas lo permitan. Es importante recordar que nadie puede controlar los accidentes, las catástrofes, y las tragedias naturales.
PROBLEMAS QUE PUEDEN EVITARSE
La muerte de una hembra “clave” no es la única dificultad ante la cual se enfrenta un criador. Los fallos en la concepción que frecuentemente ocurren sin una razón aparente crean el mismo dilema. Tal vez ella sea la mejor hembra en escena, pero si no puede reproducir, no tiene ningún valor para un criador.
La nutrición y el ambiente pueden mejorar o empeorar el potencial de una hembra con fines reproductivos. Pero entienda que ni todas las vitaminas del mundo ni el régimen de ejercicios más minucioso hará que una hembra fije características que no están en su potencial genético. Si una hembra no tiene buenos ancestros, la puede alimentar de la mejor manera que eso no tendrá efecto en sus crías. Sin embargo, malas condiciones de vida o un ambiente que no tiene las condiciones que la raza requiere, disminuye los valores de excelencia genética.
Hay hembras que descienden de progenitores de constitución pobre. La línea de una hembra que típicamente produce uno o dos cachorros débiles, que lo hace mover cielo y tierra para que estas crías sobrevivan, lo hace nadar en aguas peligrosas. También nos lleva a cuestionarnos hasta qué punto es correcto realizar esfuerzos heroicos para hacer que sobrevivan todos los cachorros de una lechigada, a pesar de lo que la naturaleza y el sentido común indican.
Solo para que no me malinterpreten: no estoy diciendo que debamos sacrificar a cachorros débiles, sino que debemos preguntarnos si ir contra lo que la naturaleza nos está indicando nos dará el tipo de animal que queremos para la próxima generación. A veces nuestros esfuerzos humanitarios van en dirección opuesta a nuestro deseo por mejorar la raza.
Hay más razones para las fallas en la concepción. La infertilidad puede ser el resultado de problemas psíquicos y emocionales, fuerzas internas y externas. Cuando su programa de crianza esté estancado, no será demasiado difícil obtener la respuesta que está buscando. Conocí a criadores que creían que el suyo era un caso perdido hasta que recibieron atención profesional.
No tiene sentido realizar servicios una y otra vez mientras pasan los años más valiosos de una hembra, cuando hay expertos en fertilidad que pueden darle la solución. No todos los veterinarios son expertos en esta área; hay especialistas en reproducción canina y en problemas de fertilidad en hembras.
Los defectos pueden ser el resultado de problemas tanto hereditarios como ambientales. Si observamos el entorno de una hembra podremos saber si la dificultad está en su línea sanguínea o es un problema de ese ejemplar en particular.
Un experto en fertilidad tendrá muchas preguntas para hacerle antes de comenzar a buscar la solución. Es necesario que usted preste mucha atención y sepa cuál es la frecuencia de los celos, o si hay ausencia de los mismos y sepa si la hembra tuvo algún tipo de accidente.
Un daño físico puede perjudicar los órganos de manera tal que la hembra no pueda reproducirse y pierda su capacidad de concepción. Estas heridas pueden causar que la vulva esté lacerada o irritada. Esto puede resultar en una infección del útero, causando esterilidad temporaria o permanente. En muchos casos, una cirugía puede corregir los defectos, que si no es practicada le impedirán por siempre a una hembra tener cachorros.
BUSCANDO BUENOS EJEMPLARES
Hay muchos estudios y formas de pensar respecto de lo que yo llamo “obtener buenos perros”. Algunos criadores tienen la suerte de saber a dónde ir con lo que tienen, otros no. Creo que los criadores hacen las cosas bien, en parte, porque prestan mucha atención a lo que sucede en su hogar. Esto es: se preocupan principalmente por reparar y estabilizar a sus propias hembras en su casa, y utilizan los perros que crían como “adjuntos” a su plan de crianza. Los menos experimentados se inclinan por depender de influencias externas, creyendo que su ejemplar macho hará milagros. Estudiemos tres ejemplos diferentes que pueden ilustrar esta diferencia:
DUEÑO DE HEMBRA A: Tiene una hembra de buena calidad que compró en un criadero conocido. Un handler exitoso la presentó en exposiciones. Con su hembra bajo el brazo, el dueño va a las exposiciones especializadas en una suerte de “shopping”. Se sienta a ver toda la exposición buscando el macho ganador. Así, se acerca a su handler exitoso y le pregunta si considera que su perra y el macho ganador fueron creados el uno para el otro. El handler le contesta “sin ninguna duda”. Se hacen los arreglos para un servicio en el próximo celo.
DUEÑO DE HEMBRA B: Conoce lo suficiente como para separar a los buenos ejemplares de los malos. Crió varios campeones y uno de sus perros logró varias colocaciones en el grupo en exposiciones. Él también va a la exposición a buscar el macho indicado para la hembra que tiene en su casa. Observa detenidamente la categoría y mira a los ganadores. Le gusta el macho ganador y tres diferentes ejemplares que obtuvieron una buena colocación. Entonces concluye que cruzará al mejor macho con todas sus hembras, y de esta forma obtendrá al menos buenos ejemplares. Se hacen los arreglos para los servicios.
DUEÑO DE HEMBRA C: También está en la exposición especializada, de shopping para encontrar al perro indicado para su hembra campeona. Su línea de crianza es muy cercana a la del macho, y ambos son de muy buena calidad. Ella tiene un excepcional frente, solidez y buen tipo, tal vez con un poco menos de glamour del que podría tener. La línea de la cual proviene es famosa por sus frentes excepcionales y textura del pelo, cualidades difíciles de obtener. El dueño de la hembra C siente que es momento de buscar más allá de su línea y buscar un perro que pueda agregar un poco de “belleza” a sus perros. Cuando ve las categorías de machos y hembras nota que son muy cercanos a su línea de crianza respecto de la solidez, pero también tienen ese extra que necesita un perro en la pista.
El dueño de la hembra C busca cuál es el o los padrillos que puede necesitar. Encuentra un denominador común en un perro en particular y sus hijos. Mientras que los dueños de las hembras A y B buscan las luces en la exposición especializada, el dueño de la hembra C está en la búsqueda, observando qué es lo que los dueños de los machos buscaron en su programa de crianza. Se está preguntando por qué los criadores buscaron esos padrillos en particular a la hora de criar.
Cuando el dueño C regresa a su hogar, tiene mucha información de lo que le gustó y lo que tienen esos ejemplares atrás. Cuando su hembra esté lista, sabrá de dónde viene la calidad que está buscando, y si su hembra es el tipo de ejemplar que puede cruzar con esos machos.
Cuando el tiempo pasa, el criador C se dará cuenta que está yendo en la dirección correcta. Notará también que le llevará dos o más cruzas obtener la otra línea de su agrado, antes de tener en su criadero la combinación que buscaba al unir dos líneas sanguíneas.
El criador A tuvo su lechigada y mantiene todo lo que logró en su crianza. “Son todos de una calidad superior. Probablemente haya un par de Mejor de Exposición aquí. Nunca vi tan maravillosos cachorros de tan solo ocho semanas”.
El criador B no puede entender por qué no logró cachorros de la calidad que vio en la exposición especializada. Sus hembras eran buenas... “extraño”, piensa.
Sabiendo lo que verdaderamente tiene la hembra de uno, lo que da y lo que necesita, podremos producir un buen programa de crianza para obtener líneas. Una vez que esto está claro y comprendido, recién ahí será posible seleccionar la cruza correcta.

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